¿Cómo mantener la higiene del bebé?

El COVID-19 nos obligó a cambiar muchos de nuestros hábitos higiénicos para evitar su propagación y contagio. En el caso de los bebés, como su sistema inmunológico todavía no se encuentra del todo desarrollado, las precauciones deben multiplicarse. Pero cuidado, en esta etapa es también cuando los bebés fortalecen sus defensas y, un exceso de higiene, puede impedirlo. 

Es importante proteger al bebé de los contagios, pero al mismo tiempo, hay que permitir que se formen sus defensas (que, paradójicamente se fortalecen al entrar en contacto con los gérmenes). Para prevenir las infecciones es suficiente con mantener una higiene razonable de la casa, pero sobre todo la de los adultos, quienes están más expuestos al contagio. 

Resulta indispensable que antes de tocar al bebé, darle de comer, cambiarlo o bañarlo, tengan las manos perfectamente higienizadas. Como sus defensas se encuentran bajas durante su primera etapa, podemos ser los adultos los que perjudiquemos su salud.

Cada parte del cuerpo, ambiente en el que se mueve, juguetes y prendas de vestir, requieren un cuidado particular…

– Cuidado de la piel

Tras el baño, lo mejor es hidratar la piel. Tiende a escamarse, es muy fina y delicada. Es recomendable usar aceites vegetales como almendras o caléndula o bien cremas hidratantes, preferiblemente sin parabenos ni perfumes.

Puede aprovecharse el momento de la hidratación para realizar un buen masaje. No solo estrecha los vínculos entre padres e hijos sino que aumenta su inmunidad.  

– Su habitación

En la habitación del pequeño conviene fregar el suelo a diario con agua y limpiapisos. Es básico mantener la estancia libre de polvo, porque obstruye la nariz y favorece la aparición de alergias. Conviene guardar los juguetes en cajas y evitar en la medida de lo posible el uso de alfombras.

Además, para aliviar el riesgo, es conveniente ventilar todas las habitaciones a diario aunque haga frío. Son suficientes 10 o 15 minutos dos o tres veces al día (al menos por la mañana y la tarde).

– Chupetes, mordiscos y mamaderas 

Los bebés aprenden llevándose sus juguetes a la boca, método que les permite explorar e ir comprendiendo el control de sus extremidades.

El sistema más corriente es la ebullición tradicional: se sumergen tetinas, mamaderas y chupetes en agua hirviendo durante 15 o 20 minutos. Aunque sirve cualquier cazuela, existen recipientes específicos para este fin.

Por otra parte, se puede desinfectar los juguetes de plástico con dos gotas de lavandina por litro de agua que no esté caliente. Basta con sumergirlos y dejarlos en remojo durante 5 minutos. Es fundamental enjuagarlos con agua tibia y dejarlos a secar en lugar limpio y al aire libre.

– Alimentos

En cuanto a frutas y verduras, es recomendable diluir dos o tres gotitas de lavandina en una buena superficie con abundante agua y dejar por 5 o 10 minutos. Finalmente, retirar los vegetales y dejarlos secar sobre un repasador limpio o papel de rollo de cocina.

Si se trata de alimentos o envases del exterior, la forma correcta de desinfectarlos es con un trapo limpio y solución de alcohol al 70%. También se recomienda limpiar las mesadas y superficies donde apoyamos esos productos con un paño diferente y alcohol de la misma graduación. 

– Ropa

Al principio es aconsejable lavar las prendas del bebé con un detergente especial y separadas de la colada del resto de la familia. No conviene usar suavizante hasta que cumpla un año porque puede irritarle la piel. A partir de ese momento y, si la piel del bebé no es más delicada de lo habitual, la mayoría de las familias lavan sus prendas junto con la del pequeño.

– Esponja de baño

Conviene cambiarla con frecuencia porque es un medio idóneo para el crecimiento de microorganismos.

Para mantener la higiene del bebé y de toda la familia basta con aplicar muchas veces el sentido común. No hay que volverse locos lavando y esterilizando todo constantemente, y tampoco hay que ignorar los riesgos de infecciones.

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